martes 7 de octubre de 2008

Sí, no hago daño a nadie


Todas sabemos el sufrimiento que nos supone el transformarnos en mujer. Me refiero al sacrificio de depilarnos para tener unas piernas divinas, preciosas y femeninas.

Yo utilizo polvos depilatorios, que no suponen dolor pero siempre me da pereza el momento de depilarme.


El sábado, mientras me depilaba le dije a mi mujer:

- Jo, ¿por qué no habré nacido normal, sin esta afición a vestirme?


Me contestó:


- No haces daño a nadie, peor son los pederastas que hacen daño a los niños, o los asesinos.


Me hizo recapacitar y tiene toda la razón. ¿Qué daño hago poniéndome tacones y vestidos? Ninguno


La respuesta de mi mujer me hizo feliz.


jueves 25 de septiembre de 2008

Si yo fuera Greta Garbo...

MyHeritage: Celebrity Morph - Arbol genealogico - Arbol genealógico

Mis parecidos

Según esta página me parezco a todas estas bellezas.
¡¡Qué sensación saber que me parezco a Charlize Theron!!

miércoles 24 de septiembre de 2008

Esta soy yo


Pues para el que no me conozca, aquí os dejo una fotito mía.
Este vestido era de mi mujer y me encantaba. La verdad es que siento predilección por los vestidos largos de fiesta.
Como veis me gusta vestir muy femenina y cuido todos los detalles. Sé que todavía me queda mucho por aprender pero bueno, poquito a poco.

Sí, mi mujer lo sabe.

En mi entrada anterior escribí que esto de vestirme de chica lo hago con el consentimiento de mi mujer.
Contestando a una pregunta de Gaby, os relato como se lo conté.

Lo primero de todo fue decidir si merecía la pena que se lo contara, estaba claro que esta "afición a ponerme vestidos" no es entendida por todo el mundo por igual. Por tanto era jugarmela a cara o cruz. O bien la que por entonces era mi novia, lo entendería o por contra se espantaría. Pero tenía que jugármela. La quería demasiado y lo que no quería bajo ningún concepto era vivir en una constante mentira. Seguramente, si no se lo contara algún día llegaría a descubrirme y sería mucho peor.

Así que fui preparando el terreno poco a poco.

Un día como en plan de broma, me puse un vestido suyo y me puse a hacer el tonto con él puesto.
Otro día, para carnaval, le propuse vestirme de chica (en carnaval hay mucho travesti encubierto).
Algún otro día le pedía los zapatos, para ver si sería capaz de andar con ellos, en plan de broma también.

En fin, que poco a poco fui preparándola.

Hasta que un día.........

Estabamos las dos solas en una casa que tienen sus padres en otra ciudad. La casa consta de dos pisos. Pues bien, subí arriba con alguna excusa que no recuerdo, y una vez en la habitación recuerdo que me puse un camisón, unas medias y unos zapatos y seguidamente escribí una nota.

En ella le contaba que me gustaba vestir de mujer desde pequeña, que ya me ponía la ropa de mi madre desde hacía bastante tiempo, y que era algo que no podía evitar hacer, que era como una droga para mi. Finalicé la nota escribiendo: "Si después de esto aún me quieres, solo te pido un beso".

Bajé las escaleras haciendo el ruido de los tacones al andar y ví como mi novia, me miraba con sorpresa. No dije nada y le di la nota. Yo estaba nerviosa esperando su reacción, y ¡me dió un beso!

Me eché a llorar de felicidad. Había sido capaz de contarle mi secreto a la que en un futuro sería mi mujer.
Le conté más acerca de lo mio, le conté todo. Fue un día feliz.

A partir de ese día me vestí muchas más veces, al principio con vergüenza.

A día de hoy, muchos de los vestidos con los que me visto son de ella, me presta sus zapatos, su maquillaje, e incluso ella me ha comprado algunas cositas.

Puedo preguntarle: Cari, si sales esta tarde ¿me puedes comprar unas medias? con total normalidad.

Incluso se ha dado el caso de que a ella se le hayan hecho una carrera sus pantys y preguntarme si le puedo dejar unos míos.

Y ya no os digo la sensación que me produce hacer el amor vestida con su lencería.

Jamás me arrepentiré de habérselo contado.



martes 23 de septiembre de 2008

Presentación

Bienvenidos a mi blog.
Al ver el título "mi lado femenino" os asaltarán las dudas. Os preguntareis ¿de qué va esto?
Os cuento.
Soy un hombre español de 36 años, un hombre totalmente normal, como suele ser un hombre del montón. Estoy casado con una mujer a la que quiero mucho, soy padre de familia y trabajo 12 horas diarias para sacar adelante la unidad familiar.
Me gusta el fútbol (como a la mayoría de los hombres), voy a ver a mi equipo los fines de semana; me gusta el cine, los coches, escuchar música y jugar con mi videoconsola.
Hasta aquí como veis, soy de lo más normal.
Pero aquí viene lo bueno: Me gusta vestirme de mujer.
Llegado a este punto, más de uno habrá cerrado la ventana de este blog, pero estoy seguro de que muchos otros seguirán leyendo.
Alguno se sentirá identificado conmigo, a otro le moverá el morbo y a otros les moverá Dios sabé qué, para seguir leyendo.
En cualquier caso bienvenidos a todos.

Me gustaría hacer un pequeño inciso: Aunque a algunos les cueste creerlo, me considero totalmente heterosexual. Jamás se me ha pasado por la cabeza acostarme con un hombre, solo me gustan las mujeres.
Aquí, seguro que deja de leer algún otro.
No me gustan las etiquetas pero creo que podría describirme como travesti heterosexual o Crossdresser en inglés.

¿por qué hago esto?
Ya me gustaría a mi saberlo. Desde pequeño siempre me ha atraído la ropa de mujer. Un día me puse unos zapatos de mi madre y desde entonces no he podido parar de hacerlo.

Logicamente, ni estoy operado, ni hormonado ni nada por el estilo. Solamente me visto de vez en cuando y por supuesto, con el consentimiento de mi mujer.

Circulan por la red diferentes personajes que se autodenominan travestis y que se presentan en sus fotos con pelo en el pecho y con unas bragas, y en la mayoría de los casos enseñando sus genitales.

Yo no soy de esos. A mi me gusta transformarme por completo. De la cabeza a los pies. Y cuando me visto de mujer, soy fisicamente una mujer y mis genitales masculinos quedan cubiertos.

Por eso no vereis una foto mía enseñando el pajarito, no es mi estilo.

Así soy. No espero que la gente me entienda pero sí que me respete.

A partir de este momento, me vais a permitir que me ponga los tacones y me transforme en vuestra anfitriona.

Patricia Sánchez os da la bienvenida